Saliendo del horno

Recetas ricas para aficionados al horno.


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Té-liz Navidad

Okay. Aplausos para el título más aburrido jamás escrito en la historia de los blogs.

NavidadPero NADA me importa. Pueden demandarme al tribunal internacional de titulación de entradas en blogs culinarios.

Y TAMPOCO ME IMPORTA.

NADA ME IMPORTA porque yo ya entré al modo navidad.

Sí, sí, sí, todavía ni siquiera es diciembre, pero qué puedo YO hacer? Qué puede hacer un simple e insignificante hombre contra el espíritu de la más grande de las fiestas?

Así es, el espíritu ya me capturó. En la misión de capturar vuestros espíritus y caminar todos a la festividad del pavo, los regalos y las luces de colores, hoy les traigo LA PRIMERA de las recetas de la tanda navideña.

(si no adivinaron qué es por el título, francamente están peor que yo)

¡Té de navidad!

Porque, ¿hay algo más rico que el té? – yo soy un exagerado fanático de esta bebida en todas sus formas. Y cuando llega fin de año y necesitamos -al mismo tiempo- ese golpe de ánimo para terminar el semestre en la universidad (uff! – es lo que me tiene sin escribir aquí desde hace un rato) y un toque de sabor festivo, NADA, les digo y créanme, NADA supera mi té.

Navidad-téTé navideño

Ingredientes:

– Té negro en hojas (por cada taza, calcula unas dos cucharadas)

– Cáscara de naranja

– Canela entera

– Clavo de olor entero

– Jengibre fresco (un trocito del tamaño de un dado)

Preparación:

1) Corta la cáscara de naranja en tiras, asegurándote de que sea sólo la cáscara externa, es decir, la parte naranja. La parte blanca es horrorosamente amarga y no-la-que-re-mos. Añádela a las hojas de té.

2) Pela el jengibre y corta el trocito en dos mitades o en cuartos. Agrégalo.

3) Añade la canela (intenta romper la ramita en varios pedazos, así te aseguras que el sabor sale más rápido y más efectivamente). Agrégala junto al clavo de olor (no más de 2 o 3 clavos por favor! – una vez usé un puñado entero y el té era tóxicamente intenso)

4) Añade el té ya mezclado a una tetera y agrega agua recién hervida. También puedes poner un poco en un infusor (esos mini-canastitos en los que pones hojas de té para hacer infusión en una taza- me encantan!) para una taza individual

5) Paso muy importante: Regocíjate con la idea de que el estrés del fin de año se acaba en unas semanas. La canela es más grande que tu problema. Disfruta.

El té es fantástico acompañado de galletitas y todas esas cosas rompe-dieta. También es genial helado, con unos cubos de hielo y una tarde de televisión.

Si son fanáticos del té (o si no lo son), inténtenlo! Pueden agregar las frutas o hierbas o especias que se les ocurra, disfrutarlo con leche o con miel. Como quieran, ES NAVIDAD!

Saludos navideño-ansiosos!

PD: canción para disfrutar esta receta. Qué grandes Mariah y John! QUÉ TEMAZO! Créanme, tomar té navideño y bailar esta canción al mismo tiempo (advertencia: que nadie esté en casa para ver eso) es una BENDICIÓN DEL POLO NORTE!

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Ricotta. De tu olla a tu refri.

No somos chefs de la tele. Aunque queramos serlo (o creamos serlo).

Y no es que envidiemos sus hermosos sets o sus crecientes audiencias. Envidiamos (ehem, envidio) la facilidad que tienen para conseguir ingredientes. O para tenerlos mágicamente en su mesa de trabajo.

¿Cuántas veces no escuchamos frases como: “entonces sólo agregas tu anís estrellado a la olla…?

ANÍS ESTRELLADO? DE DÓNDE DIANTRES SACO ANÍS ESTRELLADO DE MI SUPERMERCADO EN EL QUE LO MÁS EXÓTICO QUE HAY ES MAYONESA?

Y no me hagan empezar con esas ocasiones en las que te acercas, cariñosamente, a una vendedora para preguntarle: Disculpa ¿dónde encuentro dátiles? Sólo para encontrarte con una mirada de extrañeza seguida de un “no, no tenemos de eso aquí”. Seguido de un par de risas con sus colegas en la pesa de las frutas.

O sólo me pasa a mí? Díganme que no.

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Pero bueno, volvamos al post.

Este post nace de esas ocasiones en las que nosotros, oh, pobres cocineros amateurs y entusiastas, sufrimos desde el bolsillo por un ingrediente que ni siquiera sabemos si nos va a funcionar.

Ricotta.

Queso italiano, cremoso, suave, ligeramente granuloso, versátil. Rico, Rico-tta. (jaja?)

En el súper? Una fortuna por un tarrito de apenas un par de cucharadas.

En tu cocina? Vastas cantidades por pocos ingredientes.

Y el extra: ni les cuento cómo se siente saber que hiciste queso en tu cocina. ¿Se puede? CLARO que se puede, y es tan fácil que hasta lo puede hacer un mono.

Ricotta

Rinde aproximadamente 1 taza o 150-200 gr.

Ingredientes:

– 1 taza de crema de leche, entera (cada vez que compran crema baja en grasas un gatito muere!)

– 2 tazas de leche, entera (!)

– 1 cucharada de jugo de limón o vinagre blanco (vinagre de vino blanco, de manzana o de arroz sirven por igual, el jugo de limón debe ser fresco y filtrado!)

– Sal, al gusto.

Además…

Necesitarás un colador grande, varias capas de gasa fina (o papel de cocina absorbente) y un bowl que albergue todo.

Instrucciones:

1) Agrega la leche y la crema a una ollita pequeña. Mezcla bien hasta que esté homogéneo. Agrega una pizca de sal.

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2) Se supone que necesitaríamos un termómetro, pero (italianos y puristas aléjense… Si es que hay italianos puristas leyendo mi blog!) francamente, no es necesario. Sólo espera a que la mezcla comience a hervir. Cuando esto pase, es decir, cuando aparezcan las primeras burbujas, apaga el fuego y…

3) Agrega el vinagre o jugo de limón de una vez. Mezcla con una espátula o cuchara por unos 30 segundos y déjalo reposar de uno a dos minutos.

1-DSCN30344)Encima de un bowl hondo ubica el colador y las capas de gasa fina, lienzo o toallas de papel (tienen que ser, por lo menos, 3 o 4). Vierte la mezcla encima.

5) Deja que caiga el suero por una hora. El queso debe quedar arriba. Para un queso más seco, déjalo hasta 3 horas.  Con una hora debería quedar cremoso, como en las fotos.

6) Traspásalo a un envase. Puede durar unos 4 o 5 días tapado herméticamente en el refri.

1-DSCN3039Puedes usarlo de mil quinientas maneras:

– Cómelo solo, con un chorrito de aceite de oliva y un poco más de sal, esparcido en pancitos o galletas.

– Agrega hierbas, sal y pimienta y úsalo como salsa para untar.

– Para rellenar pasta, lasagna o para la pizza.

– Mézclalo con un chorrito de miel o unas cucharadas de azúcar, agrega unas frutas encima y disfrútalo como postre.

– Úsalo para hacer tartas y pies, en reemplazo de crema o queso crema (cheesecake, tarta de frutas, etc.)

– Para hacer mousse, soufflé o para preparar panqueques, muffins y otras masas.

Y por supuesto, si esto no es suficiente, internet tiene miles de posibilidades al alcance de tus dedos.

Si quieres una versión menos cremosa y más firme, utiliza más leche (o sólo leche para una más granulosa).

Gracias por la visita y POR FAVOR atrévanse!

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