Saliendo del horno

Recetas ricas para aficionados al horno.

La carne no nos gobierna: berenjenas asadas con hamburguesas de verduras.

Deja un comentario

A todos nos pasa. Aunque seamos el más carnívoro de los humanos en la tierra, llega un momento en el que las zanahorias y lechugas se vuelven mucho más atractivas de lo normal. Y es que nuestro cuerpo no resiste tantas grasas y proteínas.

No lo niego, muy pocas cosas se comparan a una jugosa hamburguesa o un tierno filete; pero las verduras tienen su encanto, y si nunca les damos una oportunidad, podemos perdernos de mucho.

Es por eso que en esta oportunidad les traigo un platillo que puede confundir a cualquiera. Así es, es increíble lo mucho que las berenjenas asadas se parecen a un pedazo de carne, y estas hamburguesas (pese a estar hechas sin un gramo de carne) podrían ser protagonistas de cualquier Big Mac o cosa parecida.

Como siempre pueden seguir la receta al pie de la letra o cambiar ingredientes, aliños y formas. Manos a la obra.

Berenjenas asadas y hamburguesas de verduras.-

Preparación para 2 personas

Vamos a comenzar con las berenjenas. Necesitaremos dos berenjenas frescas. Procura que estén turgentes, no excesivamente blandas (sí esponjosas) y que ojalá el tallo no esté marchito.

Las berenjenas tienen un problema: son un poco amargas, lo que las puede hacer desagradables al paladar. Para evitar esto, vamos a salarlas.

Primero, (y luego de lavarlas) cortamos las berenjenas en rodajas de aproximadamente un centímetro de espesor y las ubicamos sobre una bandeja, una al lado de la otra, no las apiles.

Una vez hecho esto, vamos a aplicarles sal gruesa. Bastante  y por ambos lados. Luego de unos 20 minutos, veremos que les salen unas gotitas:

Este líquido (de un color un poco rojizo) es el que las hace amargas. Al hacer este procedimiento, también evitamos que absorban aceite en exceso a la hora de asarlas a la sartén o plancha.

Mientras nuestras amigas siguen “llorando”, seguiremos con la sencillísima base para las hamburguesas de verduras.

Primero lo primero: necesitamos 1 puerro, 1 zanahoria, 1 diente de ajo y perejil. No olvidemos que debemos lavar todos los ingredientes con suma preocupación, procurando que queden muy limpios.

Momento de creatividad: obviamente puedes cambiar los vegetales que yo usé. También puedes agregar un poco de carne de soya (para mantener la esencia de la preparación).

Cortamos el “bulbo” del puerro y lo picamos en cuadritos (lo que se llama una brunoise, o sea, cubitos muy muy chiquititos de unos 2 mm de lado) y hacemos lo mismo con una o dos hojas del mismo vegetal. Sí, sé que suena raro usar las HOJAS, pero tienen un poco de sabor y aportan color y textura a la mezcla. Por supuesto, si quieres que las hamburguesas tengan un poco más de cuerpo, puedes cortar las verduras menos finamente.

La zanahoria es mejor rallarla, porque si la picamos tendríamos que sofreírla unos minutos para evitar que quede dura, y es un lío. Yo rallé la mitad fina y la mitad gruesa, para tener más textura en la boca. Siempre recuerden jugar con contrastes de sabores, texturas y consistencias. Siempre queda mejor en la boca.

El ajo podemos rallarlo o picarlo en rodajas o cubitos. Incorporamos todo a un bowl:

Es hora de los sabores. Siempre es bueno (y rico) añadir hierbas. Yo en este caso incorporé orégano, perejil, albahaca y ciboulette. Los aliños también aportarán sabor. Yo usé sal, comino y pimienta.

Una vez mezlcado todo, incorporamos un huevo y unos 70 gramos de harina (unas 3 o 4 cucharadas). La mezcla se aglutinará y se hará mucho más consistente:

Nuestra mezcla está lista. Al no tener carne ni proteínas (que es lo que hace la mezcla de las hamburguesas comunes pegajosa) es difícil formar los montoncitos con las manos, por lo que es prácticamente imposible rebosarlas o empanizarlas. Aquí es donde llega mi súper idea que les salvará la vida:

Hagan una mezcla para rebosar. Yo usé 5 cucharadas de salvado de trigo grueso y una cucharadita de semillas de sésamo.

Enciendan la sartén a fuego bajo y agreguen aceite y una pizca muy chiquitita de sal. Con una cuchara, agruegen la mezcla a la sartén formando pequeñas croquetas. Mientras la parte de abajo se cocina, espolvorea la mezcla de salvado por toda la superficie superior de la hamburguesa. Al voltearla, este lado quedará con una exquisita capa crocante que le dará mucha onda a tu plato.

Una vez que ya hayas hecho todas las hamburguesas, déjalas reposando en un recipiente con papel absorbente para que eliminen el exceso de aceite.

Ahora las berenjenas. Lávalas muy bien y elimina todo el exceso de sal. TODO!.

Cuando ya estén bien lavadas, aceita una sartén a fuego alto y distribuye las rebanadas. No necesitan más de 2 minutos por lado.

Todo listo!

Puedes servirlo todo junto, o hacer sándwiches con las berenjenas y otros con las hamburguesas. Las opciones son infinitas y nunca creerás que no estás comiendo carne.

Espero que intenten esto en sus casas, que le pongan su toque personal, y no olviden que el único ingrediente indispensable son las ganas y el cariño.

Saludos!

Anuncios

Autor: Pancho Solís

foodie, music lover, afternoon tea advocate

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s