Saliendo del horno

Recetas ricas para aficionados al horno.

Humus (y tostaditas!)

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Hoy les traigo un quiebre entre tanto azúcar y crema que posteo por acá. Una receta salada!

El humus (o hummus, o houmus… Pueden encontrarlo escrito de mil maneras) es una pasta de garbanzos condimentada, original del medio oriente. Es muy fácil de hacer, muy muy rica y muy versátil. Puede servir para comer con tostaditas de oliva (como las que les traigo hoy), tacos, tortillas, galletitas o para acompañar una cena.

Tiene una consistencia como de puré de papas, un poco más liviana; y una textura aterciopelada y muy suave. La receta de hoy va acompañada con tahine, que es una pasta de sésamo tostado. Para morirse!

Está de más decirles que pueden variar los condimentos y sus proporciones. Háganlo a su gusto. Vamos con la receta!

Hummus con tahine.-

1 taza de garbanzos sin piel
Aceite de oliva
Un limón
Semillas de sésamo
Condimentos

A menos que compren garbanzos enlatados, deben dejarlos remojando toda la noche con abundante agua.

Al otro día, ya remojados, hay que cocinarlos!

En una olla, echa los garbanzos y tápalos en agua (que no quede ninguno sin sumergir). A fuego alto, cuécelos por 20-25 minutos, mirándolos cada cierto rato y añadiendo más agua si es necesario, ya que los garbanzos la van a ir absorbiendo.

Una vez listos (tienen que estar blanditos y tiernos), retíralos del fuego y sácales el agua… OJO! Guarda aproximadamente media taza de esta agua, pues la vamos a ocupar más tarde!

Mientras dejamos que se enfríen, haremos el tahine!

Tahine (o intento de…)

– Dos cucharadas de semillas de sésamo tostado

Si no es sésamo tostado, tuéstalo! échalo a una sartén absolutamente seca, y revuélvelo ahí por unos 5 minutos. Sabrás que está tostado cuando las semillas suelten un aceite y se empiecen a dorar.

En un mortero o licuadora, pon las semillas de sésamo y muele con fuerza, anda agregando agua hasta lograr una consistencia de pasta.

Deja tu pasta de sésamo a un lado, y volvamos con nuestros garbancillos!

Es hora de la acción (o de la magia). Echa los garbanzos en una licuadora o utiliza una licuadora de inmersión (más conocida como minipimer) hasta que quede con una consistencia pastosa. Asegúrate de moler muy bien, que no queden grumos ni pedazos enteros.

De a poco anda añadiendo aceite de oliva o tu favorito, para darle más textura y humedad a tu humus. Ahora puedes echar el agua que habíamos guardado anteriormente, si es que quieres disminuir el aceite. Agrega tu pasta de sésamo. Pruébalo.

La mezcla tiene que ser extremadamente suave!

Agrega (aproximadamente) el jugo de un limón pequeño.

Es hora del sabor. Y como es obvio, es hora de la imaginación y creatividad. Te recomiendo sabores fuertes. Condimentos que pueden quedar bien son: pimienta, comino, pimentón, cilantro (o coriandro), perejil, merkén, romero, ajo, ají y lo que diga tu cocinero interior.

Ah, no olvides la sal!

Ahora ya está listo. Disfrútalo con unas tostaditas (con orégano y aceite de oliva) o con lo que tengas (o te dé la gana).

El humus puede quedar en el refri por varios días. Si notas que se secó sólo añade un par de gotitas de aceite y bate hasta lograr la textura deseada.

A comerrrrrrrrrrrr!

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Autor: Pancho Solís

foodie, music lover, afternoon tea advocate

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