Saliendo del horno

Recetas ricas para aficionados al horno.

Scones, compañeros del té.

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No es que uno tenga que convertirse en Mary Poppins y tener una hora del té londinense todos los días, pero no cuesta nada darse una media hora para tener un momento de relax, y qué mejor que acompañarlo con scones?


Suaves, blanditos y pequeños; son la pareja perfecta para una taza de nuestro té favorito, y debido a su sabor neutro pueden ser acompañados con mermelada, miel, mantequilla, crema y lo que se nos ocurra.

Mi filosofía culinaria se resume en tres principios: sencillez, diversión y rapidez; y esta receta los cumple cabalmente. A por ella.

Scones básicos:

3 tazas de harina (puede ser con o sin polvos de hornear)
Polvos de hornear (según la harina que usen, 2 o 3 cucharaditas)
Azúcar (depende de el sabor que quieran. Para neutros, dos cucharaditas, si quieren dulces, cinco o seis)

Mezclar todo. Si pueden, tamicen la harina (con un colador común), aunque si no lo hacen da lo mismo. Yo casi nunca lo hago. Revuelvan todos los ingredientes hasta que se forme “una sola harina”.

25 gr de margarina o mantequilla (ojalá margarina, pero da igual)

La margarina (o mantequilla) TIENE que estar a temperatura ambiente o un poquito más tibia, pero NO FRÍA. La idea aquí, es que mezclen con los dedos todo (se siente de lo mejor) hasta que la margarina se disgregue y la mezcla quede como con “grumitos” muy muy chiquititos.

1 taza de leche entera
Esencia de vainilla/ralladura de naranja o limón (sólo si los quieren dulces)

Una vez que logren mezclar la leche (que también tiene que estar a temperatura ambiente) se va a formar una masa. Aquí viene lo más importante. Tienen que amasar y amasar (usualmente la masa queda muy húmeda, y es necesario añadir más harina con las manos, de a poco). Una vez que ya hay una masa “estirable” y “cortable”, es decir, blanda y no pegajosa, estiren hasta lograr 2 o 3 centímetros de espesor y corten en círculos. Si no tienen cortante, usen una tapa de botella (de las más grandes) o simplemente hagan bollitos con las manos.

Enmantequillen una lata de horno y pongan los scones con unos 4 centímetros de separación (porque crecen para arriba y para los lados).

Es hora de encender el horno en t° alta (tres llamitas) para precalentarlo unos minutos.

Rompan un huevo y bátanlo. Batir, batir, batir, batir hasta que quede un líquido amarillo homogéneo.

Tomen un pincel de cocina (o un pincel LIMPIO de los de manualidades) y “pinten” los scones por encima con el huevo batido antes de meterlos al horno, esto les va a dar brillo por encima, y va a hacer que queden dorados y ricos.

Hornear por 15 minutos a t° alta. Puede ser un poquito más o un poquito menos. Ustedes sabrán cuando estén listos. Créanme.


Una vez listos, retiren del horno, esperen uno minutos a que se enfríen y -cuidadosamente- despeguen de la lata. Si me preguntan, yo siempre me los como ese mismo día, pero si son normales y quieren dejarlos para mañana, guárdenlos en un pañito en un lugar fresco y seco, así estarán blanditos y ricos para cuando quieran difrutar un momento de placer.

Se comen como “mini pancitos”. Tómenlos, los abren como si fuera un pan y le echan lo que quieran adentro. Clásicos del té inglés, recomendados para todos. Disfruten!

PD: como siempre, LIBERTAD. Si quieren scones de arándano, chips de chocolate, frambuesa o lo que sea, simplemente añádanlos a la receta (previamente “báñenlos” con harina, para que no se les vayan todos al fondo).

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Autor: Pancho Solís

foodie, music lover, afternoon tea advocate

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